Reinventase a diario es una de las exigencias que la dinámica del mercado exige hoy en día, más cuando se habla de tecnología. Antes de ayer, el mundo pudo ver el renacimiento una vez más de lo “in inventado” como el ave fénix, a diferencia de que no surge de las cenizas, si no que por el contrario retoma vuelo en su etapa más vigorosa; estoy hablando obviamente de Apple y su genialidad y habilidad implícita en su ADN para crear un océano azul dentro de otro océano azul.
Y es que desde el punto de vista estratégico, todo movimiento que hace la marca le genera valor de inmediato. En el lanzamiento de iPad2 de esta semana yo rescato dos aspectos:
Que fuera precisamente su CEO, Steve Jobs, el encargado, como es habitual, de presentar la nueva creación, sin duda, es algo que ya estaba planeado. Llevar al límite al consumidor y al público en general, utilizando su estado de salud como motivo para inflar las expectativas tanto de la marca como de la segunda generación del iPad, jugando en el límite de la incertidumbre, al punto de hacer temblar el valor de sus acciones, es un lujo que pocas marcas se pueden dar, salvo Paris Hilton, La expectativa se creció y los rumores desde su pausa laboral, dieron mucho de qué hablar. Esto dispuso la atención de propios y extraños y atrajo todas las miradas, CNN México transmitió por su website en directo el evento, todos esperaban a ver quién era la persona que iba a dar la buena nueva, la sorpresa, Para muchos, fue al ver, una vez más, a este gran líder, con su tradicional simpleza y su vaquero recto.
Haber lanzado una segunda generación de iPad tan rápido, evidencia que se tenía planeado este segundo “lanzamiento” desde mucho antes. Hacer ruido, al estilo expectativa, es una de las tácticas que una marca puede hacer, “el que pega primero, pega dos veces”. Apple era conciente que el producto adolecía de muchas características básicas de la categoría, categoría que de hecho no existía, pero que Apple la creó. Sin embargo la desarrolló y lanzó sin miedo y sin misterio, rompiendo paradigmas y soportando críticas, eso para qué, que muy grande, que no tiene cámara… criticas que el día de hoy, hacen parte de los contra, que como buena sociedad con libertad de opinión, ayudan a estructurar la personalidad de una marca; a su vez que abría un mercado, presionando a la competencia a saltar al ruedo, no obstante, Apple es conciente, que su capacidad de desarrollo y respuesta es superior al resto, es la ventaja competitiva que desde sus inicios en aquel garaje de Silicon Valley a comprendido y a mantenido.
Hoy tenemos entonces, la verdadera iPad, más delgada que mi iPhone4 y la que en un principio no se sabía para qué era, ni qué necesidad le solucionaba al consumidor, (pasa siempre con los océanos azules) acompañando a curiosos y adeptos, facilitándoles sus tareas diarias y, a la competencia poniéndola en aprietos para seguirla. Con qué velocidad de respuesta, eso sí, resta esperar.



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