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Que bueno hablar con los amigos y más de cosas que pasan, que algunas nos gustan y otras no tanto, pero sobretodo aprender de esas discusiones.
Espero les guste y me enseñen más cosas.

martes, 29 de marzo de 2011

Cómo hacerse el idiota y hacer propaganda para idiotas…

Nota: esta vez no hay fotos, no tengo porque hacer publicidad.

Las campañas publicitarias (comerciales y no comerciales) se pueden clasificar de acuerdo a su intención, su finalidad o, en algunas ocasiones de acuerdo al momento que se ejecute. Por ejemplo, hay una muy común, cuando se va a lanzar un nuevo bien o servicio que se conoce como “campaña de expectativa”, la intención de ésta no es más que hacerle una antesala a la campaña de lanzamiento, asegurando de algún modo el buen entendimiento (ojo, no el éxito) del mensaje final facilitando la comunicación, ya que una vez ejecutada la campaña de lanzamiento, habrá una mejor decodificación del tono y el lenguaje utilizado.

Para esto, los publicitarios recurrimos a un sinnúmero de herramientas que ayuden a que toda la campaña tenga un hilo conductor, que se desarrolle con fluidez y que a medida que se vaya ejecutando se pueda ir dosificando lo justo y estratégicamente necesario; esto es lo que en el campo publicitario conocemos como “unidad de campaña”.

Refresco el tema, porque últimamente y de manera muy “inocente” han ido apareciendo una cantidad de avisos y vayas en la ciudad, saludando, agradeciendo y exaltando labores y currículos de varios personajes (productos) sin más ni más. “De la nada”, vieron la necesidad de poner las fotos de estos personajes ocupando un 30 y un 40% del aviso para decir a nombre de un tercero, ¡gracias por su gestión!, como es el caso del señor, (señor, no candidato a la gobernación de Antioquia) Álvaro Vásquez, donde aparece una valla con la foto y el nombre de él como protagonistas y en una diminuta presencia, el “motivo” del aviso, que son las famosas gracias. ¿Gracias?, gracias las del mono. 

En su momento y cuando el señor Vásquez terminó su labor en el IDEA, me imagino se le hizo su respectivo reconocimiento y agradecimiento, evento que me parecería estúpido y medio psicótico, porque si una persona acepta un cargo público, lo mínimo que tiene que hacer, es una buena gestión, no veo porque se le tenga que agradecer a un servidor o dirigente público una “buena gestión”, no, es que esa es su obligación, mal fuera si no lo hiciera. A mí nunca me han felicitado por pasarme un semáforo en verde, ese es mi deber como ciudadano. Es como si un restaurante promulgara en sus anuncios “ofrecemos alimentos buenos” o si una marca de automóviles dijera, “nuestros vehículos tienen cojines y ruedas para que te desplaces mejor”, eso sería publicidad para idiotas.

Pero bueno, mi reflexión no es para tomar partido alguno, no me interesa, es más, ni conozco al señor Vásquez. Mi intención es demostrar que la “ingenuidad” e “inocencia” que estos productos ufanan no es más que propaganda idiota hecha para idiotas. Porque como él hay varios productos que están tratando de hacernos ver una sana aparición. Como es el caso del señor Carlos Arturo Betancur (candidato a la gobernación) donde su aviso promulga  “cuente conmigo”; los señores Federico Gutiérrez y Darío Montoya, por su lado (ambos candidatos a la alcaldía de Medellín) también son “ingenuos” productos, el primero invita en una valla a ver su informe de gestión en su web site, mientras el segundo reparte a diestra y siniestra su hoja de vida en unos “volantes”.

Aclaro que no soy politiquero, no me gusta la política y espero no ser candidato a nada el día de mañana, pero sí me gusta mucho la estrategia de las marcas y más en la que hacen en su publicidad y, estoy seguro que esto no tienen nada de estrategia, son tácticas vacías que no le aportan nada a la marca (partido político) ni al producto (candidato) no dejan de ser tácticas pobres, sin proyección y con mucha bajeza. Es increíble que todavía se piense tan cortoplacista, que las ideologías se sigan vendiendo con engaños y marrullería, que pretendan ser líderes del truco y la evasión.

Si bien, ellos y su equipo saben de sobra las normas que el Consejo Nacional Electoral CNE tienen para las campañas electorales, ellos su equipo de trabajo y lo que más me duele, su brand manager, no tuvieron ningún reparo en considerar esto como una “estrategia” a sabiendas de que es ilegal y tramposo. La Ley 130 de 1994 establece la reglamentación que en términos publicitarios deben seguir los aspirantes que pretenden ser elegidos popularmente y entre los diversos artículos, hay uno que aclara que sólo se puede hacer propaganda electoral durante los tres meses anteriores a la fecha de elecciones. Si consideramos que las elecciones son octubre y que esto es una campaña de expectativa, estarían entonces, infringiendo la ley.

Los candidatos en algunas ocasiones se han justificado, como el pasado sábado en el periódico El Colombiano, argumentando que "en ningún momento están diciendo voten por mí”. Obvio que no lo van a hacer, precisamente de eso se tratan las campañas de expectativa. O acaso la compañía de telefonía TIGO, en su momento OLA, dijo, compren celulares, cuando nos decían “congélate” y buscaban a un tal “Chepe”. Nadie firmaba la recomendación de congelarme… nadie se hacía responsable por estar buscando a Chepe… solo en su momento, cuando lanzaron la campaña y se aclaró que eran teléfono móviles,aparecieron estos referentes que hicieron mucho más fuerte el éxito de la comunicación.

Y ahora estas campañas políticas, (porque ya arrancaron con campaña de expectativa) pretenden decir sus protagonistas que no es de ellos, que son otros lo que me quieren agradecer, que solo es mi hoja de vida… que se sigan haciendo los de la gafa, que con esto, lo único que está quedando claro, es que sus intenciones son tan buenas como sus propuestas, y que si son capaces de evadir la ley para conseguir adeptos, quién sabe de qué más son capaces cuando estén al mando de una función pública y con dinero del pueblo. Yo espero que con la misma velocidad que se “adelantaron”, (o debería decir, aventajaron), también se adelanten a limpiar la ciudad una vez terminen esta jauría de campañas electorales.

Esto me recuerda un artículo que escribió mi amigo Jerónimo Rivera sobre "la ley del vivo y quién es el bobo" http://jeronimorivera.lacoctelera.net/post/2008/09/12/quien-es-bobo veo que tres años después, sigue teniendo la misma o mayor validez.

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